No me pidan eso
Ago06

No me pidan eso

No me pidan que aplauda un alzamiento militar. Se los pido de corazón. Los militares me dan dentera. Nadie que se haya formado bajo la premisa de imponer la razón por medio de la fuerza tendrá nunca mi confianza. Jamás. Ninguna institución que por definición se contraponga al concepto civil contará nunca con mi apoyo. No me pidan que alabe y defienda a quienes conceptualmente son mis antípodas. No me pidan que salga a la plaza a...

Leer más

Dos más

Cada tarde, cuando oigo una ambulancia subir, cada vez que vemos esa terrible imagen de tres en una moto, dos abrazando a uno y el del medio desvanecido, me pregunto a quién llevarán allí, cuál muchachito -arrojado y lleno de sueños libertarios- irá subiendo esa cuesta ruidosa e incierta. A qué alma nueva irán escoltando esas otras criaturas que corren o aletean sobre otras motos. Todos los días me pregunto si ya su mamá sabrá que lo...

Leer más
7 de diciembre de 2017
May06

7 de diciembre de 2017

Querido peniario Tengo una buena noticia: ¡Cambié el billete de 100.000! Me costó comprar algo que no necesitaba mucho pero, lo cambié, ahora tengo 50.000 papelillos, digo maduretes ¡Ah puejn! bolívares en una paca así de gorda. Me dieron hasta billetes de 20, de veinte coma cero cero céntimos, de esos que solos no valen nada. Esto me da pie para introducir una idea que me ronda desde hace tiempo y no sé a quién presentársela, me...

Leer más
¡Llora!
May06

¡Llora!

Porque la vaina es para llorar y es lo que debemos hacer cuando sentimos que ya no podemos más ¡Llorar! Llora cuando te estés bañando y tengas que exprimir el último poquito de champú que te queda antes de arrancar con el jabón azul; al ver un video de mascotas o porque viste una chiripa en tu closet, que cualquier tontería sea un detonante para tu desahogo. No te avergüences y llora. Llora cuando veas a toda una familia, avergonzada...

Leer más
—Estoy triste- me dijo.
Sep15

—Estoy triste- me dijo.

—¿Por qué?- le pregunté. —Hoy fui a visitar a unos familiares y entre todos no pesan más de 120 Kgs. No supe qué decirle, y se lo dije: “No sé qué decirte. Perdóname. No sé que decirte”. Y volvió el llanto. Ese llanto interno, seco, silencioso, que ya en muy pocas ocasiones –como ésta- se manifiesta en apenas unos ojos aguados, clandestinos, abochornados, cansados pero que por dentro se despedaza en ríos. Así lloré por mi amiga y su...

Leer más
La revolución y las sombras
Ago30

La revolución y las sombras

Leer más