Días de mercado

Antes, unos 10 años atrás, en toda familia venezolana de clase media trabajadora, o sea, la mitad del país, se hacía mercado un día a la semana o a la quincena. Algún miembro del grupo familiar era designado para realizar la tarea, por lo general terminaba siendo la figura femenina dominante porque, más temprano que tarde, descubría que los representantes masculinos del grupo, incluido el macho alfa, volvían cargados de exquisiteces e inutilidades que ni alimentaban ni ayudaban a mantener el equilibrio en el presupuesto familiar. Así pues, lista en mano con acotaciones al margen hechas por todo el mundo, iba ella a lo suyo: Leche: entera, descremada, deslactosada, condensada (de las chikitas ma pa la lonchera). Champú. Enjuague. Jabón de avena. Gel exfoliante. Papel tualé. Esteifrí super delgada con alitas y súper larga noche doble protección con alitas (empaques azul y verde Má siempre te confundes) (Doble subrayado). Kleenex. Servilletas. (Compra chuches porfa). Tinte: café-moka oscuro, castaño borgoña medio y rubio intenso tropical. Jabón para ropa. Suavizante (el que huele a bebé no, lo agradezco). Limpia pisos, limpia baños, limpia vidrios. Café descafeinado (Descafé 🙂 ) y normal. Mantequilla con y sin sal. Queso palmizulia, de mano, amarillo, blanco duro rallado, Paisa, parmesano. Jamón de pierna y jamón ahumado (desayuno Federico lunes). Pavo. Salchichón. Aceite de maíz y oliva. Arroz. Vegetales todos (menos berenjena ma guácatela). Lechosa. Melón. Cambur. Manzana roja dieta niñas, manzana verde pie colegio Juanjo viernes. Parchita. Azúcar. Papelón. Harina normal y leudante. Vermicelli, guargüeritos, pasticho. Pescado. Pollo: pechuga con y sin hueso, muslo, alitas. Carne guisar, mechar, bisté. Punta y chorizos parrilla sábado (para 15) ¡Ojo yuca!

Diez años después, a la lista se le sacan tantas copias como individuos capacitadas para comprar haya en la familia; todos tienen orden de pasar cada día por el mercado previamente asignado. Hermanas y cuñadas permanecen alerta e informadas sobre las necesidades del clan.

La gran paradoja revolucionaria es que, aquella lista se redujo a esto: Leche la que sea. Papel tualé cuanto puedas. Toallas sanitarias hasta sin alitas. Algo para bañarse. Café. Alguna fruta. Cebolla, tomate, zanahoria y lo que haya. Pollo, queso y carne lo que encuentres. Algo para limpiar. Cero chucherías. Si hay harina de maíz, aceite o azúcar compra pero recuerda: ¡No arriesgues tu vida!

 

 

TalCual

 

Autor: Ana Black

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