La Pava macha

La pava no es otra cosa que una invocación a la mala suerte ya sea por obra, acción u omisión. Está muy ligada al mal gusto y a la cursilería.

La pava más elemental es la que le cae sólo a quien la invoca.

Hay pavas extensivas, es decir, no sólo le caen a quien la invoca sino a todos los que están a su alrededor. A veces son tan potentes que pueden afectar a todo un país.

También existe la pava rebote; esa es como escupir para arriba, o sea, el invocador cree que se la está comiendo echándole una broma (por no decir vaina) a un gentío y resulta que tiempo después ¡zás! el (o la) empavado (o empavada) es él (o ella).

Está la pava macha que es la máxima expresión de mala suerte.

Y hay pavas eternas y hasta hereditarias.

A continuación, una lista bastante desordenada de algunas cosas que son pavosas:

  • Usar pamela en estas tierras del Señor, y peor aún si dicha pieza es rosada dado que este color es ya, por sí mismo, pavoso. La pamela es pavosa hasta cuando la usa la realeza europea, imagínese usted cómo lo será cuando la lleva alguna plebeya en un desfile militar y bajo un torrencial aguacero. Sus maléficos efectos, que ya han sido comprobados en más de una ocasión, son irreversibles.
  • También es susceptible de generar efectos negativos  disfrazarse de almirante con un traje que lleva más de cincuenta años pasado de moda.
  • Es pavoso cantar -a capela- rancheras, boleros, corríos u otros géneros musicales  de corte popular si no se está borracho o, al menos en el proceso.
  • Hablar con el perro, el gato, los pecesitos o cualquier otra mascota en la creencia de que son los mejores amigos del hombre. Las mujeres en eso estamos clarísimas y por ello nos vemos libres de esa pava; sabemos que la mejor amiga de una mujer sólo puede ser una par, es decir, otra bruja.
  • De las cosas más pavosas, por incongruente, es un militar haciendo poesía.
  • Los zapatos blancos.
  • Los hombres que usan medias blancas con traje y zapatos oscuros.
  • ¡El día de la madre!
  • Y el de los enamorados.
  • Los muebles cubiertos con plástico.
  • Hacer trampa en las elecciones y celebrar el triunfo.
  • Escuchar Las Uvas del Tiempo el 31 de diciembre.
  • Llorar mientras se escucha las Uvas del Tiempo en cualquier época del año.
  • Cruzar las copas al brindar.
  • Que un hombre le pregunte a una mujer, como táctica de acercamiento, a cuál signo pertenece.
  • Lanzar el ramo en los matrimonios.
  • ¡Agarrarlo!
  • Hablar la mitad en inglés, como esa gente que en lugar de decir “de cualquier modo” dice “any way”, o “whatever” por “como sea”.
  • Las flores y frutas de plástico.
  • Usar sandalias con medias.
  • Llamar “la que te conté” a la regla y “lolas” a las que te conté.
  • Vestirse de llaneras, en cambote, para la boda de un amigo.
  • Usar guantes en el trópico.
  • Vestir  a los perros.
  • Jalar mecate, ¡Uf!
  • Cantar el Alma Llanera o el Himno Nacional cuando aterriza el avión.
  • Los viejos verdes.
  • Las viejas rosas.
  • Bailar tambor en tacones.
  • Comer arepa con cubiertos.
  • Tomar café con pitillo.
  • Fumar mientras se come.
  • Los mariachis de Cucutaclán.

En fin, la lista es casi eterna. Lo bueno es que para conjurar la pava hay infinidad de alternativas como reunirse con un gentío el próximo sábado, a eso de las cinco de la tarde, frente a Parque Cristal. Si no vive en Caracas no importa,  que en cualquier plaza del país este sábado se congregue un gentío para hacerle la contra a la gran pava nacional que nos está consumiendo.

 

Autor: Ana Black

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